Apegos: ¿Con cuál convivir?

Apegos: ¿Con cuál convivir? Pros, contras y por qué nos apegamos

¿Todo se bota? cultura descarte emocional

Por Rut Laybelis Encarnacion Genao, Psicóloga Clínica,
MA en Psicología Criminal con especialidad en Psicología Forense

El apego es una tendencia humana fundamental. Desde la psicología, se entiende como el lazo emocional que desarrollamos hacia otras personas, especialmente durante los primeros años de vida, pero que nos acompaña y moldea nuestras relaciones a lo largo de toda la existencia (Bowlby, 1988).

Según la teoría del apego de John Bowlby y los aportes de Mary Ainsworth (Ainsworth et al., 1978), existen varios estilos de apego: seguro, ansioso, evitativo y desorganizado. Cada uno surge de las experiencias tempranas con figuras de cuidado y determina, en gran medida, cómo establecemos vínculos afectivos en la adultez.

¿Con cuál estilo de apego deberíamos convivir?

El estilo de apego seguro es el que la ciencia considera más saludable. Las personas con apego seguro tienden a confiar en los demás, manejan mejor el estrés en las relaciones y disfrutan de la intimidad sin miedo excesivo al abandono ni necesidad de aislarse (Mikulincer & Shaver, 2007).

Por el contrario, los estilos ansioso y evitativo pueden provocar sufrimiento emocional o relaciones poco satisfactorias. Las personas con apego ansioso suelen tener miedo intenso al rechazo, mientras que las de estilo evitativo pueden rechazar la cercanía y mostrarse autosuficientes, aunque esto sea una defensa ante la vulnerabilidad (Fraley & Shaver, 2000).

Pros y contras de los apegos

El apego, en sí mismo, tiene grandes ventajas: fomenta la cooperación, la intimidad emocional y la regulación del estrés. Las relaciones cercanas activan regiones cerebrales relacionadas con el bienestar y reducen la percepción del dolor físico y emocional (Coan et al., 2006).

El apego seguro facilita relaciones equilibradas, autoestima estable y menor riesgo de ansiedad o depresión (Mikulincer & Shaver, 2016). Además, está relacionado con mayor satisfacción marital, mejores habilidades de resolución de conflictos y mayor capacidad de apoyo social.

Sin embargo, el apego también puede ser fuente de sufrimiento. En los estilos ansioso o evitativo, la dependencia emocional, los celos excesivos o el miedo a la intimidad pueden deteriorar la calidad de vida y generar relaciones inestables (Bartholomew & Horowitz, 1991). El desafío es reconocer nuestro estilo y, de ser necesario, trabajar para transformarlo hacia uno más seguro.

¿Qué nos hace apegarnos a las personas?

El apego surge, principalmente, de nuestra historia temprana: el tipo de cuidado que recibimos influye en cómo aprendemos a confiar y a conectar emocionalmente (Cassidy & Shaver, 2016).

Pero también influyen factores biológicos, como la liberación de oxitocina y dopamina en momentos de cercanía, que refuerzan el vínculo afectivo (Feldman, 2012).

Además, las experiencias compartidas, la intimidad emocional y la sensación de ser comprendidos fortalecen el apego en las relaciones adultas (Reis & Shaver, 1988). No solo nos apegamos por necesidad, sino también porque compartir vínculos profundos es una de las mayores fuentes de sentido y bienestar.

No podemos vivir sin apego, pero sí podemos elegir con qué tipo convivir. Un apego seguro no significa no sufrir nunca, sino relacionarnos desde la confianza, la autonomía emocional y la apertura. Comprender nuestros patrones de apego es un primer paso para construir vínculos más sanos, libres de miedo excesivo y más cercanos a quienes somos realmente.

4 comentarios

  1. Excelente artículo…, me enmarco dentro del apego seguro…, mi primera persona a quien le proferí gran apego fue mi madre, estuve con ella hasta su último suspiro. Ya luego me casé y entonces diría que 37 años de casado mi encasillan en un tipo de apego seguro; además de que me identifico plenamente con la descripción de este tipo de apego que detalla en artículo que ahora comento.

    Gracias

  2. Buenas tardes 🤗

    Me encantó éste artículo. Realmente siempre estamos apegados a alguien, primero nuestros padres, sobretodo, a la madre; luego a ésa pareja con la cual llevamos mas años que los vividos con nuestros padres.

    Siempre y cuando sea un apego sano, que en vez de destruir, construya, todo estará bien!!

    Feliz tarde 🤗

  3. Me encantó este artículo siempre estamos apegados principalmente a nuestros padres ;luego nos apegamos a esa persona con la cuál llevamos más años vividos que con nuestros padres siempre siento un apegue sano.

    Buenas noches.

  4. Considero que el texto explica de manera muy clara cómo el apego es una parte natural de la vida y cómo los estilos que desarrollamos en la infancia influyen en nuestras relaciones adultas. Me parece muy importante la idea de que el apego seguro no significa no sufrir, sino saber afrontar las dificultades sin perder la confianza en uno mismo ni en los demás. También rescato que los estilos ansioso y evitativo no son defectos, sino formas aprendidas de relacionarnos, lo que nos da la oportunidad de trabajar en nosotros mismos para mejorar. En lo personal, pienso que reconocer nuestro patrón de apego es un paso clave para construir vínculos más sanos y auténticos, y que siempre es posible avanzar hacia un apego más seguro.

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